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Gobierno del Estado de Baja California
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Población


Situación Demográfica


La situación demográfica que presenta Baja California, es resultado de la inercia del rápido crecimiento que tuvo la población hasta la segunda mitad del siglo XX. Aunque la tasa de crecimiento comenzó a disminuir desde entonces, ésta ha seguido aumentando en números absolutos.

El franco descenso en la mortalidad y la fecundidad observado desde hace aproximadamente 30 años, producto del acceso de la población a mejores condiciones de vida y servicios de salud, educación, alimentación, entre otros, ha provocado que la población bajacaliforniana se vaya caracterizando como una sociedad con mayor edad.

En 1970, Baja California contaba con una población que rebasaba los 870,000 habitantes y crecía anualmente a una tasa de 5.5 puntos porcentuales.

De haberse sostenido este crecimiento, la entidad hubiera superado los 4.8 millones de pobladores en la actualidad; sin embargo, la cifra real actual es de 2.7 millones de habitantes en 2002; por otra parte, la tasa de crecimiento anual ha sido de cuatro por ciento en el periodo 1995-2000, significativamente superior a la media nacional de 1.85 por ciento, lo que ha colocado a la entidad a la fecha en el segundo lugar con mayor tasa de crecimiento poblacional del País.

En el nivel municipal, la tasa de crecimiento total para Ensenada es de 3.9 por ciento, Mexicali crece a un ritmo del 2.3 por ciento, mientras que Playas de Rosarito lo hace al 7.7 por ciento y los municipios de Tecate y Tijuana registran tasas de 5.2 y 4.9 por ciento, respectivamente.

Ante este escenario de crecimiento y de mantenerse la misma tendencia, el municipio de Playas de Rosarito podría duplicar su población en tan sólo nueve años, continuándole Tecate con 13.4 años, Tijuana y Ensenada se duplicarán en 14.2 y 17.9 años, respectivamente, y el municipio de Mexicali en tres décadas.

El reto demográfico del Estado se enmarca en un escenario de casi 3.7 millones de habitantes para el año 2007, esto es, un crecimiento anual de más de 100,000 personas, situación que hace evidente la necesidad de abatir los rezagos y las desigualdades, para sentar las bases del proceso de desarrollo y bienestar de la población.


Natalidad

Los cambios en la mortalidad y la fecundidad han provocado importantes transformaciones en la composición por edad de la población, dando lugar inicialmente a una pirámide de población muy joven, continuándole posteriormente una más madura.

Esto se puede ver en el incremento de la edad mediana de la población, que pasó de 21 años al inicio de 1995, a 23 años en el año 2000.

Con la reducción de la tasa de fecundidad, que pasó de 6.9 hijos por mujer en 1960 a 2.9 hijos en el año 2000, se inició un proceso gradual de estrechamiento de la base de la pirámide de población y el desplazamiento de generaciones numerosas (resultado del alto crecimiento demográfico del pasado) hacia las edades centrales.

Los incrementos más significativos durante el periodo se registraron en las personas en edad de trabajar (15-64 años) y en los adultos mayores (65 años y más); pasando el primer grupo de 1.3 millones en 1995 a 1.7 millones actualmente, mientras que las personas que se encuentran en la tercera edad, incrementaron su número en más de 28,000 habitantes.

Por otra parte, el grupo de menores de 15 años en 2002 rebasa los 920,000 habitantes, lo que indica un aumento en la carga de dependencia juvenil, alcanzando a 52.6 menores de 15 años por cada 100 personas en edad laboral.

El crecimiento natural de la población se expresa por los nacimientos y las defunciones, asociándose a esta última la mortalidad infantil y morbilidad, así como la esperanza de vida al nacer.

Es el aumento en la esperanza de vida, otro de los factores que hacen que la estructura de la población se desplace hacia ambos lados de la pirámide, por lo que se estima que para el año 2002, la esperanza de vida en el Estado sea de 76.88 años, presentando un significativo incremento respecto de 1960 cuando este indicador alcanzaba los 64.7 años.


Estructura de la Población

familiaLos principales segmentos de la población se encuentran representados por el grupo de 0 a 14 años con el 33.2 por ciento del total estatal, el de 15 a 64 años, con el 63 por ciento y la población de 65 años y más representa el 3.8 por ciento.

La distribución de la población por sexo, denota un equilibrio expresado en un 50.4 por ciento de población estatal masculina y el 49.6 por ciento femenina en el año 2002, contando así con un índice de masculinidad de 101.46, es decir 101 hombres por cada 100 mujeres.

La forma en que se ha distribuido la población en los municipios de la entidad, producto de sus particularidades sociales y económicas, ha propiciado marcados contrastes entre sus regiones, ya que mientras dos de los municipios fronterizos (Tijuana y Mexicali) suman el 79.1 por ciento de la población del Estado, en los otros municipios tan sólo habita, el restante 20.9 por ciento, es decir, uno de cada cinco pobladores de la entidad.

Por otra parte, el 91.7 por ciento de la población del Estado se localiza en áreas urbanas, mientras que el 8.3 por ciento restante se concentra en las zonas rurales, lo que hace necesario plantear, con esta óptica (mayoritariamente urbana), la atención a las demandas de los diferentes segmentos de la población.

De igual forma, la mayor parte de la población estatal se concentra principalmente en las cabeceras municipales: el 94.9 por ciento de la población de Tijuana reside en la cabecera municipal, mientras que el 60.3 por ciento, en Ensenada; 77.5 por ciento, en Playas de Rosarito; 71.9 por ciento, en Mexicali y el 67.3 por ciento, en Tecate. De esta manera, el 81.63 por ciento de la población del Estado se concentra en tan sólo cinco localidades.


Crecimiento de la Población

familiaPara 2002, Baja California tiene una densidad poblacional de 38.64 abitantes por kilómetro cuadrado. Por su parte, Tijuana tiene la más alta densidad demográfica con 1,113.95 habitantes por kilómetro cuadrado, mientras que Ensenada presenta la menor con 7.84 habitantes por kilómetro cuadrado, Playas de Rosarito registra 151.45, Mexicali tiene 58.4 y Tecate cuenta 24.98 habitantes por kilómetro cuadrado.

Un elemento que se debe considerar por su importancia es la migración, la cual puede ser considerada como el componente demográfico que ha determinado el modelo de crecimiento poblacional en el Estado.

Históricamente, el Estado ha tenido la característica de integrar su volumen poblacional, además de su población nativa, a partir de dos tipos de corrientes migratorias; una de ellas proveniente de entidades con un desarrollo similar, como es el caso de Sinaloa y Sonora; la otra, de entidades distintas como Guanajuato, Zacatecas, Michoacán, Estado de México, Durango, Chihuahua, Guerrero, Distrito Federal, Nuevo León y Jalisco.

Los migrantes llegan a Baja California con la intención de asentarse en forma temporal, por su expectativa de cruzar a Estados Unidos, al no lograrlo, la mayoría de ellos deciden quedarse a radicar en forma permanente. De aquí que aproximadamente uno de cada dos habitantes es nacido en otro Estado o País.

Actualmente, el porcentaje de la población migrante en el Estado representa el 43.6 por ciento del total poblacional, cuyo origen es, principalmente, de Sinaloa, Jalisco, Sonora, Michoacán y el Distrito Federal.

En el año 2000, el 12.8 por ciento de los no nativos en la entidad registrados por el XII Censo General de Población y Vivienda del INEGI, residía en el Estado desde hacía cinco años, lo que refleja la atracción de flujos migratorios de otras partes del país en los últimos años.

El saldo neto migratorio, es decir, la diferencia neta entre la inmigración y la emigración que presentó el Estado en 1997, fue de 39.85 por ciento, mientras que para el año 2000 alcanzó 41.43 por ciento. Por sexos, el saldo migratorio masculino era de 40.29 y 39.43 puntos porcentuales del sexo femenino en 1997, mientras que este saldo fue del 41.10 por ciento y 41.76 por ciento, respectivamente, en el año 2000.

Las principales causas por las que la población de cinco años y más del Estado inmigra, es la búsqueda de trabajo con un 30.62 por ciento, el 24.70 por ciento lo hace para reunirse con la familia; el 5.54 por ciento emigra porque existió un cambio del lugar del trabajo y un 14.88 por ciento por otras causas.

Del porcentaje que representó la población bajacaliforniana que emigró fuera del país es del 96.02 por ciento hacia Estados Unidos, mientras que el 1.91 por ciento emigró al resto del mundo, situación que denota nuestra condición fronteriza.

En el Estado existen personas que requieren la continuidad de campañas de inscripción de actos en el Registro Civil para dotar de identidad civil a las personas que las integran.

Se cuenta para tal fin con 17 oficialías de Registro Civil de las cuales seis se encuentran automatizadas, y el resto en proceso de instrumentación de sistemas de información y equipo de cómputo para otorgar un mejor servicio.


Políticas de Población

familiaAl tratar de explicar la evolución de estas políticas de nuestro Estado, consideramos pertinente señalar que la entidad por sus características demográficas generales se ubica en las correspondientes a las de todo el país; sin embargo, es importante hacer notar que algunas variables demográficas de un tiempo a la fecha se han definido en la población de Baja California marcando diferencias sustanciales con las del resto del país, por lo que se ha propiciado en la entidad la aplicación de una política poblacional regional y local además de la nacional.

Tomando en cuenta la situación de nuestro Estado como entidad fronteriza, que a la vez es puente para el encuentro con una sociedad diferente y lazo de unión para la fortificación de la entidad nacional, frente a un vecino poderoso que impone su estilo de vida en el mundo, entenderemos la razón por la cual las políticas de población en la entidad no sólo son nacionales, sino que también son regionales y locales, auspiciando así la conservación de las tradiciones y valores que nos son propios.

La política en materia demográfica de nuestro país ha estado íntimamente ligada al desarrollo económico, político y social que ha tenido en las diferentes etapas de su historia.

La independencia de México presentó al gobierno el singular problema de administrar un país de 4 millones de kilómetros cuadrados, con sólo 6 millones de habitantes. La estrategia poblacional de la época fue la colonización.

La Ley de Inmigración de 1908, ampliada en 1926 y 1930, fue el antecedente de la primera Ley General de Población en 1936, que no solamente incluye los aspectos relativos a la migración, sino que incorpora elementos relacionados con la fecundidad y la natalidad.

La Ley General de Población reformada en 1947, reafirma el criterio de aumento de la población, disminución de la mortalidad y fomento de los matrimonios como principio de la política de población.

En esa época, la educación, las condiciones socioeconómicas y las tradiciones culturales mantuvieron altos niveles de natalidad; por otra parte, la creación del IMSS, y las campañas sanitarias, de prevención y atención a las enfermedades, disminuyeron la mortalidad, dándose la explosión demográfica que de 1950 a 1970 casi duplica la población.

Si bien el país se fortaleció con una mayor población, las corrientes migratorias siguieron orientándose hacia la capital y hacia unas pocas ciudades metropolitanas y de la frontera norte.

La Ley General de población de 1974, refleja la preocupación de que un alto crecimiento poblacional indefinido provoque problemas para el bienestar de los mexicanos, por lo que se propone regular los fenómenos que afecten a la población en cuanto a volumen, estructura, dinámica y distribución en el territorio nacional, a fin que participe justa y equitativamente del desarrollo económico y social.

La nueva Ley, crea el CONAPO que tiene a su cargo la planeación demográfica del país. Un aspecto notable es el integrar los principios de la política poblacional en los programas de desarrollo económico y social.

Los fundamentos legales de las políticas de población tienen su origen jurídico en la Constitución General de la República, en sus artículos 4, 11 y 73 Fracción XVI, quedando enmarcados en las garantías individuales lo relativo a la protección de la familia y el derecho que tiene toda persona en cuanto a decir de manera libre, responsable e informada sobre el número y espaciamiento de los hijos, estableciendo de esa manera el derecho constitucional a la planificación familiar, así como al libre tránsito por el territorio nacional.

La Ley General de Población y su reglamento establecen entre otras acciones, la realización de programas de planeación familiar, con absoluto respeto a los derechos fundamentales de la persona humana, preservando la dignidad de las familias.

Con base en estas normas jurídicas se han instrumentado las metas demográficas, que se proponen armonizar el crecimiento y distribución poblacional, con un grado de desarrollo adecuado que mejore las condiciones de vida de la población mexicana.

Así mismo, como parte integrante de este marco jurídico, el Plan Nacional de Desarrollo 2001-2006, sustenta los principios en materia de población que dan origen, al Programa Nacional de Población para el mismo periodo.

En 1995 se expide la Ley de Población del Estado de Baja California y su Reglamento, normatividad que refuerza de manera contundente todas las instancias y dependencias que realizan acciones de población; además norma claramente la realización y responsabilidad que les corresponde en la aplicación de sus políticas. Este marco normativo que sustenta la política de población en Baja California es el primero en su género en todo el país.

Estos son algunos de los principios, que en nuestro Estado, orientan y norman las políticas de población que se aplican para incidir en la población.

 

Fuente: Archivo Histórico de Baja California
Publicación: Subsecretaría de Innovación y Modernización de la SPF

 

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