A partir de la misión de la Secretaría de Desarrollo Social, se establecen una serie de principios que dirigen las estrategias. Los ejes rectores orientan el trabajo para alcanzar los objetivos de la política social, y responden a la pregunta de ¿A dónde queremos llegar?
Fomentar el desarrollo social con respeto a los derechos y la dignidad de las personas.
México , por su vocación democrática a favor de los derechos y del respeto a la dignidad de las personas , debe ser ejercicio pleno reflejado en la práctica y promoción del desarrollo social .
Debido a esto, la política social debe aportar respuestas a las necesidades más apremiantes de la población, sobre todo para los que se encuentran en desventaja social.
Formular la política social con un enfoque subsidiario y no asistencialista, fomentando la cultura de la corresponsabilidad.
Una verdadera política social consiste en fomentar acciones y medidas que permitan a la población en situación de pobreza valerse por sus propios medios. En ese sentido, debe ser una política preventiva, dirigida a las causas más que a los efectos de pobreza y su circulo vicioso.
La asistencia sigue siendo una obligación de los gobiernos. El reto consiste en focalizar la ayuda hacia los más necesitados, para no crear dependencias, sino para elevar a otra condición a la gente asistida.
La corresponsabilidad se entiende como la participación en la definición y diseño de proyectos para reducir la pobreza, asumiendo compromisos que permitan el desarrollo de capacidades o contar con mejores oportunidades.
Generar una política social con y para las personas en situación de pobreza.
Las políticas sociales y los programas deben centrar su atención en las comunidades y personas como actores y sujetos de su desarrollo. A su vez, se debe construir una nueva relación basada en la identificación de recursos, necesidades y oportunidades hacia la población más necesitada, contando además con el apoyo técnico para soportar proyectos comunitarios a su favor.
Las decisiones y la operación de las acciones de abajo hacia arriba garantiza corresponsabilidad, pertinencia e inclusión en el desarrollo social en coordinación con los órdenes de gobierno. Las políticas sociales en este sentido, son fuente de ciudadanía activa y democrática, fortaleciéndose así el tejido social; sobre todo, si hay reglas claras, indulgentes y una clara rendición de cuentas.
Impulsar un auténtico federalismo y la coordinación entre los diferentes órdenes del Gobierno
La participación y coordinación activa de las instituciones conlleva a mejorar las tareas de superación de la pobreza; para esto se requiere de la elaboración de los objetivos de cada sector, identificando prioridades, definiendo estrategias y la manera de cómo ejecutarlas. Además, se requiere una buena coordinación entre los diferentes órdenes de Gobierno, evitar el centralismo, el paternalismo, el populismo y el clientelismo social, que tanto dañan a las sociedades y por ende, se deben orientar las acciones especificas para evitar decidir unilateralmente qué dar, a quién dar y cómo dar. Esta forma de operar fortalecerá las comunidades, evitará la duplicidad de acciones y promoverá la integración social.
Fortalecer el desarrollo social con equidad de género
Toda estrategia y norma de las políticas públicas y en especial la política social, debe ser examinada desde una perspectiva de género, para garantizar que en cada una de las acciones se reflejen y se promuevan las prioridades para reducir las brechas que existen entre hombres y mujeres, brindándole a todos la oportunidad de participar en los frutos del desarrollo.
Propiciar la integralidad de las acciones de la política social, integrando una visión de curso de vida
Es necesario que las acciones de la política social converjan en las personas, las comunidades y en el territorio. La integralidad de atención debe orientarse momentáneamente hacia las diferentes dimensiones de la pobreza, pero a la vez, considerar un horizonte de curso de vida, atendiendo en un primer momento capacidades, así como ofrecer oportunidades de ingreso. Se debe construir una red social integradora y flexible que permita a la política social adaptarse a las realidades diversas de las personas en condición de pobreza y vincule acciones encaminadas para su potenciación. En otras palabras, la política social promueve la inversión de largo plazo en el curso de vida. La integralidad obliga a la convergencia de acciones de los tres órdenes de gobierno con el fin de evitar la dispersión de esfuerzos, fortaleciendo su impacto con el apoyo de la sociedad organizada.
Reforzar el tejido social, el desarrollo comunitario y la participación social
La fortaleza del tejido social facilita, sobre todo, la articulación comunitaria con procesos políticos e institucionales que permiten a los ciudadanos acceder a los mercados de trabajo, desarrollar sus capacidades e intervenir en la vida pública.
El tejido social, como una acumulación de experiencias y capacidades de emprender acciones conjuntas, es factor determinante del crecimiento económico y el desarrollo social. Así, el tejido social y el desarrollo comunitario constituyen herramientas esenciales para lograr mejores políticas públicas al complementar y potenciar los esfuerzos dirigidos a las personas y familias. Se debe alentar la capacidad de los ciudadanos de trabajar en grupos para alcanzar objetivos comunes, reconociendo que cooperación, confianza, identidad, comunidad y amistad son elementos centrales para el fortalecimiento del tejido social sobre el que descansan las tareas del desarrollo.
En el tejido social de cada localidad se generan aportes concretos para la superación de la pobreza, la integración social y el fortalecimiento de valores comunitarios, solidarios y participativos; la participación ciudadana supone la superación de un ambiente políticodemocrático y de la voluntad individual de participar, a través de mecanismos permanentes, relevantes y autónomos.
Respetar y proteger la diversidad étnica y cultural
Para tratar la problemática de los pueblos indígenas es importante integrar aquellos factores que inciden en su propio desarrollo como núcleo social y colectividad, como personas que poseen no sólo tradiciones, una cultura o lengua distinta, sino además presentan problemas de discriminación que influyen negativamente en el desarrollo integral de sus pueblos.
Modernizar la política de asistencia social, identificándola como un instrumento de equidad e inclusión
Se debe transitar en acciones públicas, sociales y privadas que coadyuven a elevar capacidades familiares, comunitarias y personales, para superar situaciones de riesgo o desventaja. La nueva existencia social que forma parte de las políticas públicas debe identificarse con la promoción del desarrollo social y humano.
Las acciones de asistencia social focalizan a las familias como grupo o en relación con alguno de sus miembros, presentan algún tipo o grado de vulnerabilidad. Esta asistencia social como parte de las políticas de desarrollo social es transitoria con referencia a los apoyos y vislumbra un horizonte para elevar las capacidades familiares, grupales e individuales.
Privilegiar el enfoque territorial y la focalización hacia los más pobres
El desarrollo social heterogéneo ha producido desequilibrios regionales y con ello rezagos en servicios, marginación y pobreza. Existen varios factores que dificultan un pleno desarrollo, pero un enfoque territorial de las políticas de desarrollo, así como la concentración de esfuerzos en territorios específicos logrará el impulso y consolidación de localidades con potencial para convertirse en polos de desarrollo, logrando reducir a la vez los desequilibrios. Para lograrlo, es importante contemplar acciones diferenciadas que reconozcan los problemas de cada unidad territorial, con el propósito de focalizar los recursos y esfuerzos en torno a las prioridades regionales, reconociendo las vocaciones y diferencias específicas.
Estos esfuerzos deben ir acompañados de los tres órdenes de gobierno y sobre todo de cada uno de los actores sociales en cada unidad territorial, a fin de elevar la eficiencia de los recursos y la eficacia de las acciones.
La concertación de acciones lleva consigo la adecuación de instrumentos legales, financieros y sistemas de evaluación certeros y transparentes, así como el manejo de normas claras para la asignación de recursos.
Orientar el desarrollo social en armonía con la sustentabilidad de los recursos naturales del entorno
El desarrollo económico y el bienestar social son objetivos alcanzables en las sociedades modernas, pero es importante mantener el respeto por los recursos naturales en una sana estrategia de desarrollo social. Las generaciones actuales y las futuras deben de conciliar los grandes propósitos de políticas públicas en beneficio de los avances del desarrollo, preservando como una cultura permanente el entorno que le rodea y su convivencia con la naturaleza; de ahí entonces que la armonía y la sustentabilidad deben ser observados en el desarrollo social.
Asegurar eficiencia y transparencia en la gestión
Eficiencia y transparencia son retos de todas las políticas públicas, en especial las orientadas a la superación de la pobreza. La mejora en los procedimientos, la capacitación, la colaboración de la sociedad, la transparencia, la responsabilidad ética, el acceso a la información de los programas en las acciones, son elementos que enriquecen la política social.
Un buen desempeño de políticas sociales se basa en la cultura de la evaluación y la incorporación de la investigación del diseño de políticas y programas creativos locales y regionales. Se trata de evaluar, analizar y mejorar así como de ser más eficientes y eficaces en la toma de decisiones, fundamentando con información confiable y válida y con la participación de los beneficiarios de las acciones de desarrollo social. |