| Vivienda
Algunas
de las necesidades y carencias más apremiantes de los
habitantes del Estado se relacionan con las inadecuadas condiciones
materiales que prevalecen en las viviendas que habitan, entre
otras, las que se derivan de la utilización de materiales
de construcción inapropiados como las láminas
de cartón, fibra de vidrio y asbesto, y de madera y
materiales de desecho. Entre la población de más
bajos ingresos una cantidad considerable de necesidades se
relacionan con el mejoramiento de sus viviendas.
Las
reparaciones, el reemplazo y la reposición de materiales
endebles por otros más firmes y seguros en pisos, paredes,
techos e impermeabilización, se encuentran entre las
más inmediatas. Aparte, las necesidades de ampliación
de un gran número de viviendas de uno y dos cuartos
que se registran en la entidad, demanda mayor atención
hacia las familias que viven en condiciones de hacinamiento
grave.
En
las comunidades urbanas y rurales más excluidas y con
menores oportunidades de empleo e ingresos, la autoconstrucción,
mantenimiento, reparación y ampliación de sus
viviendas constituye un conjunto de acciones que inciden directamente
en la mejora de los niveles de bienestar de las personas y
las familias, porque brindan mayor seguridad contra los efectos
de la intemperie y los fenómenos climáticos
como las temperaturas extremas y la lluvia, entre otros. Por
su parte, la ampliación del espacio doméstico
habitable a través de la construcción de más
cuartos independientes, mejora las condiciones del entorno
familiar en la medida en que sus integrantes pueden disponer
de mayor espacio vital, más tranquilidad y privacidad
para el descanso y el estudio individual, mayor intimidad
para la vida de pareja y espacios más amplios para
la convivencia familiar.
El
Censo de Población y Vivienda 2000 registró
559 mil 402 viviendas particulares habitadas en el Estado.
El Instituto Nacional de Estadística, Geografía
e Informática (INEGI), institución encargada
de realizar el censo, reportó que no se logró
obtener información en poco más de 50 mil viviendas
que se presumía estaban habitadas en ese momento.
Las
estimaciones del INEGI indican que en el año 2000,
Baja California contaba con 609 mil 667 viviendas particulares
y un promedio de 4.06 habitantes por vivienda.
Para
ese mismo año se estima que 52 mil familias no contaban
con una vivienda independiente. Cabe señalar que el
rezago habitacional que señala el Plan Estatal de Vivienda
2001-2007 incluye el déficit de vivienda nueva y de
mejoramiento habitacional, de tal manera que su estimación
considera el total de viviendas que requieren sustituirse
y las que necesitan repararse o ampliarse.
Según
los datos del citado Plan Estatal de Vivienda 2001-2007 cada
año se requerirán 16 mil viviendas para alojar
a los nuevos matrimonios de la entidad; 5 mil más para
parejas en unión libre y alrededor de 16 mil 200 para
alojar a la población migrante, además de las
casi 12 mil viviendas que se suman por autoconstrucción.
Para esta demanda, las inmobiliarias públicas y las
asociaciones privadas ofertan, en promedio, 3 mil 500 lotes
sin servicios anualmente.
Uno
de los principales problemas para la edificación de
vivienda formal en la entidad lo constituye la insuficiente
e inadecuada oferta de suelo urbano. Un alto porcentaje de
las operaciones del mercado inmobiliario se realiza al margen
de las disposiciones jurídicas, perjudicando principalmente
a la población de menores recursos. Los ciclos de invasión-regularización
han superado las posibilidades de planificación y la
creación de nuevas reservas territoriales, así
como la escasa certeza jurídica sobre la tenencia de
la tierra y el ritmo poco dinámico de los procesos
de desincorporación del territorio federal y del régimen
de propiedad ejidal. La situación demanda estrategias
integrales de ordenamiento espacial y una visión clara
del desarrollo urbano que requiere el Estado que considere
las especificidades de la problemática que enfrenta
cada municipio y las zonas conurbanas de Tijuana, Tecate y
Playas de Rosarito.
En
lo que respecta a la tenencia, en el año 2000 se registró
que cerca de 4 de cada 5 viviendas particulares habitadas
son propiedad de quien las ocupa. Otro más de los puntos
que impiden un mejor avance en la construcción de vivienda
es el excesivo conjunto de trámites que solicitan las
autoridades competentes para obtener los permisos, licencias
y las autorizaciones necesarias para la construcción.
Esta situación inhibe la inversión, dificulta
que los recursos económicos fluyan correctamente, incrementa
los costos financieros por los retrasos que ocasiona, dificulta
que los proyectos logren llegar a su fin.
Entre
las viviendas con piso de tierra, 8 de cada 10 tienen techo
de palma, tejamanil o madera; 1 de lámina de cartón,
asbesto o metálica; y una más cuenta con techos
construidos de material de desecho o con materiales firmes.
De acuerdo con las estimaciones del Plan Estatal de Vivienda
2001-2007, en el año 2000 las viviendas que registraron
algún nivel de hacinamiento llegaron a 123 mil 100.
Tijuana registró 63 mil 400 viviendas con ocupantes
en esta condición, Mexicali, 32 mil 500; Ensenada,
19 mil 600, Tecate, 3 mil 900 y Playas de Rosarito con 3 mil
800. Las viviendas con hacinamiento grave se distribuyen de
la siguiente manera: Tijuana, 26 mil 300; Mexicali, 12 mil
900, Ensenada 9 mil 200, y Tecate y Playas de Rosarito 1 mil
700 cada municipio.
El
mayor hacinamiento general se observa en Playas de Rosarito
con 24% de ocupantes de viviendas en esta condición;
le siguen Tijuana con 21.7%, Ensenada con 21.2%, Tecate con
20.7% y Mexicali con 17.1%. El hacinamiento grave observa
una distribución distinta. En Ensenada se registró
el porcentaje más alto 47.12%; seguida de Playas de
Rosarito 46.4%, Tecate 42.3% y Tijuana 41.6%. Mexicali observó
el menor hacinamiento grave en el Estado con 17.1%, menos
de la mitad de la que registraron el resto de los municipios.
La
carencia de energía eléctrica es un factor determinante
que contribuye a generar una desigual posibilidad de participar
en los sistemas de información y comunicación
modernos, además de repercutir en el clima educacional
de la población escolar y en los adultos al incrementar
las desventajas para el pleno desarrollo de las potencialidades
individuales y sociales.
En
el año 2000, el 2.35% de las viviendas delEestado no
contaban con energía eléctrica; es decir, 58
mil residentes en la entidad habitaban viviendas sin este
servicio. En Ensenada y Tecate la carencia de energía
eléctrica llegó al 5.4% y 5.1% de las viviendas.
La información disponible muestra que la población
con mayores rezagos en el servicio es la de las localidades
rurales más pequeñas y más alejadas,
tanto de las cabeceras municipales de Tecate y Ensenada, como
de los centros de generación de energía eléctrica
en el Estado. En municipios donde el porcentaje de carencia
es relativamente menor, Tijuana (2%) observó dos veces
el rezago registrado en Mexicali (1%) y Playas de Rosarito
(4%) el doble del de Tijuana.
El
acelerado poblamiento del suelo urbano en un contexto de invasiones,
de situaciones irregulares en la tenencia de la tierra, de
asentamientos humanos en zonas de riesgo y de oferta pública
y privada de lotes sin servicios, constituyen los principales
factores que dificultan el acceso de más personas al
servicio de energía eléctrica en sus viviendas.
Las características de la dinámica demográfica
y de poblamiento urbano de estos municipios dificultan que
el suministro de energía eléctrica llegue a
todas las viviendas, aun cuando la capacidad local de generación
se encuentra relativamente asegurada por la planta termoeléctrica
ubicada en Playas de Rosarito.
Por
distintas razones, Mexicali es el municipio con menor porcentaje
de viviendas sin energía eléctrica de la entidad.
Además de que cuenta con el importante centro de generación
geotérmica en Cerro Prieto, la topografía donde
se localizan tanto los principales centros de población
como las pequeñas localidades rurales es plana y no
ofrece mayores dificultades, y la tasa de crecimiento de su
población es la más baja de todo el Estado.
Los
orígenes de la problemática en materia de cobertura
en el servicio de energía eléctrica en el ámbito
municipal, son de naturaleza distinta. Por un lado Tijuana
y Playas de Rosarito enfrentan problemas asociados a la velocidad
del crecimiento de sus poblaciones y a la magnitud de las
presiones demográficas sobre el suelo y los servicios
urbanos. Por otro lado, las mayores dificultades en Ensenada
y Tecate se relacionan con la distribución de un porcentaje
considerable de sus poblaciones en localidades rurales pequeñas
de menos de 5 mil y de 2 mil 500 habitantes, que se encuentran
dispersas muchas de ellas en zonas de topografía accidentada
y distantes de carreteras y caminos, alejadas de los centros
de generación de energía eléctrica de
la entidad y de las cabeceras de los municipios a las que
pertenecen.
El
rezago en el servicio de energía eléctrica residencial
afecta a 58 mil 200 personas en el Estado. Tijuana y Ensenada
contabilizaron 23 mil 800 y 20 mil personas. En Mexicali viven
en estas condiciones 8 mil 300 personas; en Tecate, 4 mil
y en Playas de Rosarito, 2 mil 500.
En
lo que respecta al rezago en el servicio de agua entubada,
el Estado registró un rezago de 6.49% que indica que
39 mil 600 viviendas que alojan a 160 mil 600 personas, no
disponen de agua entubada. La población que reside
en la entidad y no dispone del servicio en su vivienda es
más de dos veces la población total de Tecate
en el año 2000, el cuarto municipio más poblado
en el Estado y 2.76 veces mayor que la población que
no cuenta con energía eléctrica. Por cada persona
que no cuenta con electricidad en su vivienda, casi 3 no disponen
de agua entubada.
En
orden del rezago que presentan, se distinguen tres grupos
de municipios. En el primero, se ubican Tecate y Playas de
Rosarito con los rezagos mayores, 25.9% y 15.7% respectivamente;
en el segundo grupo, Tijuana con 7.5% y Ensenada con 6.3%;
y en el tercero Mexicali, que observó un rezago de
2.8%.
Las
cifras absolutas señalan que en Tijuana residen 90
mil personas que no disponen de agua en sus viviendas, en
Ensenada más de 23 mil y en Mexicali más de
21 mil. Entre los municipios con menos población, Tecate
sumó más de 12 mil personas mientras que Playas
de Rosarito, con menor población que el anterior, registró
16 mil personas sin agua en sus viviendas.
El
rezago que se observa en Tecate y Playas de Rosarito, se produce
principalmente por la demanda que genera el crecimiento social
de las cabeceras municipales, mismas que continúan
siendo el destino de flujos considerables de la población
migrante que ingresa al Estado. Además de observar
una dinámica de crecimiento acelerado de la población
urbana en ambos municipios, Tecate y Playas de Rosarito tienen
en común que cuentan con porcentajes más altos
de población que vive en localidades rurales pequeñas
y territorialmente dispersas, donde el rezago en la introducción
del servicio de agua entubada a las viviendas no se ha reducido
significativamente en varios años, rezago que se suma
a los que genera el crecimiento de la población urbana.
El
porcentaje de la población de Tijuana que no dispone
de agua entubada en sus viviendas es de 7.5%, porcentaje menor
a la mitad de la que observó Tecate y a menos de una
tercera parte de la registrada por Playas de Rosarito. Sin
embargo, por el tamaño de su población, representa
90 mil personas que no disponen de agua en sus viviendas.
Tijuana
es la ciudad con más población en la entidad,
el principal destino de las corrientes migratorias y con más
oferta de empleo en el Estado. Es el centro de la Zona Metropolitana
Tijuana-Tecate-Playas de Rosarito que se ha conformado en
el proceso de poblamiento de las reservas de suelo urbano
de municipios vecinos y contiguos, que producen las mayores
presiones demográficas por suelo, vivienda y servicios
urbanos en el Estado. La dinámica de su crecimiento
y actividad económica extiende su área de influencia
más allá de los límites municipales.
Por esta razón es que los municipios de la Zona Metropolitana
presentan características similares en el crecimiento
demográfico de sus poblaciones, el poblamiento de los
territorios municipales aledaños y en las presiones
sobre suelo, vivienda y servicios urbanos. Las diferencias
que observan los municipios en el rezago de algunos servicios
se deben principalmente a que, a diferencia de Tecate y Playas
de Rosarito, prácticamente la totalidad de la población
de Tijuana reside en comunidades urbanas de alta densidad
de población y espacialmente concentradas.
Las
condiciones de densidad y concentración espacial permiten
cierta recuperación del gasto público que se
invierte en infraestructura y servicios, a la vez que cada
obra realizada beneficia de manera directa a un mayor número
de personas. Las dificultades mayores provienen de la velocidad
de poblamiento de la escasa reserva de suelo urbano, las invasiones,
la irregularidad en la tenencia de la tierra, los asentamientos
humanos en zonas de riesgo como laderas, cañones y
márgenes de ríos y arroyos, y del propio rezago
acumulado.
Ensenada
observa un porcentaje similar de población que no dispone
de agua entubada en sus viviendas (6.3%). Las causas del rezago
se relacionan más con el considerable porcentaje de
población rural que vive en localidades pequeñas,
dispersas y alejadas de su cabecera municipal.
Las
características del tamaño, distribución
espacial, y en algunos casos de la topografía de las
zonas de los asentamientos, aumenta considerablemente los
costos de introducción de infraestructura y servicios
básicos en un gran número de localidades que
enfrentan dificultades para la autogestión de sus necesidades.
Por otra parte, el rezago más visible y las presiones
más notables se producen en las comunidades urbanas
de la cabecera municipal, aun cuando su población crezca
a un ritmo menor que el de los municipios fronterizos del
norte de Ensenada.
Mexicali es el municipio con mejor cobertura relativa del
servicio residencial de agua entubada. En el año 2000
se registró que el 2.8% de su población no disponía
de este servicio en sus viviendas, sin embargo, más
de 21 mil personas vivían en esta condición.
Mexicali tiene en común con Ensenada que sus poblaciones
crecen a menor velocidad que el resto de los municipios, de
hecho, es el municipio que registra la tasa de crecimiento
más baja de la entidad. A pesar de que cuenta con una
población rural considerable, las localidades pequeñas
que se localizan en el valle se encuentran mejor ordenadas,
comunicadas y cuentan con más fácil acceso que
las de Ensenada y los demás municipios con población
rural. Además, las localidades rurales del Valle cuentan
con infraestructura y servicios urbanos, en algunos casos,
comparables con las que registran algunas ciudades del centro
y sur del país.
Las
presiones de suelo, vivienda y servicios urbanos no dejan
de ser de consideración en las comunidades y asentamientos
urbanos que se han ido estableciendo en los márgenes
de la ciudad.
Otra
problemática del Estado se refiere a la cantidad de
viviendas que no cuentan con el servicio de drenaje, en este
tema Baja California registró un rezago de 17.43% que
indica que 106 mil 300 viviendas, que alojan a 431 mil 400
ocupantes, no disponen de drenaje. Considerada en conjunto,
la población que no dispone de drenaje en sus viviendas
fue 1.16 veces la población total que registró
Ensenada, el tercer municipio más poblado; 6.8 veces
la que observó Playas de Rosarito, el municipio con
menos población en el Estado. Visto desde otra perspectiva,
por cada persona que no dispone de energía eléctrica
en su vivienda, 7.4 no disponen de drenaje; mientras que por
cada persona que no dispone de agua entubada, casi 3 no cuentan
con servicio de drenaje en sus viviendas.
Según
el rezago que presentan se identifican tres estratos de municipios.
En el primero se ubica Ensenada con el 24.8% de población
residente en viviendas sin drenaje; el segundo estrato lo
integran Playas de Rosarito con 18.6% y Mexicali con 18.3%;
y en el tercero Tecate y Tijuana, ambos con 14.6%.
Los
valores absolutos indican que en Tijuana viven 177 mil personas
que no disponen de drenaje en sus viviendas, en Mexicali sumaron
más de 139 mil y en Ensenada más de 91 mil.
Entre los municipios con menos población, Playas de
Rosarito registró 12 mil y Tecate 11 mil habitantes
que ocupan viviendas sin drenaje.
Considerando
que la introducción de redes de drenaje es más
costosa que la de agua entubada, llama la atención
que los municipios de Playas de Rosarito y Tecate registraran
menores cifras absolutas de población que no dispone
de agua en sus viviendas que las que cuentan con drenaje.
Este hecho es relativamente común en toda la entidad
y se debe a que un porcentaje significativo de los hogares
que no cuentan con drenaje conectado a redes públicas
construyen sus propias fosas sépticas. En esta situación
se registraron 2 mil 600 viviendas en Tecate y 6 mil 900 en
Rosarito, que corresponden al 17.8% y al 65.6% respectivamente,
de las viviendas que disponen de drenaje en estos municipios.
En el caso de Playas de Rosarito, en dos de cada tres viviendas,
las familias han construido sistemas de drenaje con sus propios
recursos.
En
Ensenada el 27.5% de las viviendas que cuentan con drenaje
han construido sus propios sistemas de fosas sépticas;
sin embargo, no se observa un abatimiento significativo del
rezago: Ensenada continúa siendo el municipio con mayor
porcentaje de viviendas que no cuentan con el servicio. Este
hecho tiene su origen en tres causas distintas. La primera
es el peso de la población rural que vive en localidades
pequeñas y dispersas; la segunda se origina en los
campamentos de trabajadores agrícolas migrantes y en
algunas comunidades aledañas que se han establecido
en San Quintín, y que tanto unos como otros, no disponen
de drenaje en sus viviendas; y la tercera causa más
importante la constituye el hecho de que en la cabecera municipal
existe un rezago urbano más visible, demandante y menos
costoso de abatir. Una condición más que vale
la pena mencionar es el contexto cultural de las localidades
rurales donde es relativamente común que las personas
realicen sus necesidades fisiológicas al aire libre;
a este contexto se suma la condición de pobreza y de
escasez de recursos económicos que desalientan o inhiben
las iniciativas de construir por cuenta propia un sistema
de drenaje para sus viviendas.
Mexicali
y Tijuana presentan condiciones semejantes en la forma como
las personas y familias "solucionan" la falta de
drenaje en sus viviendas; y en los porcentajes de viviendas
que disponen de drenaje a través de una fosa séptica.
En contraste, el rezago en Tijuana casi en su totalidad es
de carácter urbano, mientras que en Mexicali es mayormente
rural. Las familias que no cuentan con recursos para construir
una fosa séptica en sus predios recurren a letrinas
poco seguras e insalubres, o bien drenan los desechos a barrancas,
grietas o terrenos baldíos. En el año 2000,
se encontraban en esta última condición 1 mil
viviendas en Mexicali y 2 mil 300 en Tijuana.
En
el municipio de Mexicali el rezago observado en el servicio
de drenaje obedece a distintas razones, entre todas ellas
dos son las que más influyen en su magnitud y distribución
municipal. La primera se relaciona con lo plano del territorio
donde se asientan la ciudad y los centros de población
rural, esta condición de la topografía del terreno
que es privilegiada para la agricultura y la variedad de actividades
productivas en el valle, eleva los requerimientos de excavación
y los costos de introducción de las redes de drenaje.
La segunda se asocia a la cantidad de pequeñas localidades
que se ubican muy distantes de las redes de drenaje que ya
existen.
Baja
California registró un rezago de 5.29%, cifra que indica
que 32 mil viviendas que alojan a 130 mil 200 ocupantes no
disponen de servicio sanitario exclusivo. Considerada en conjunto,
la población que no dispone de servicio sanitario exclusivo
en sus viviendas fue casi 2 veces la población total
que registró Playas de Rosarito en el año 2000
y 2.4 veces la de entidad que no dispone de energía
eléctrica.
En
orden del rezago registrado, Playas de Rosarito y Ensenada
fueron los municipios con porcentajes más altos, de
más de 7%, de viviendas sin sanitario exclusivo para
sus ocupantes. Seguidos de Tijuana con casi 6%; y Tecate y
Rosarito con menos de 4%.
Los
valores absolutos indican que en Tijuana residen más
de 62 mil personas que no disponen de servicio sanitario exclusivo,
en Mexicali sumaron más de 26 mil y en Ensenada más
de 24 mil. En los municipios con menor población, Tecate
y Playas de Rosarito registraron, cada uno, casi 4 mil habitantes
que ocupan viviendas sin este servicio.

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